Cancún, Quintana Roo. – El diputado Jorge Sanén Cervantes ha sido visto participando en eventos comunitarios durante el Día de Reyes, buscando cercanía con las familias de Cancún. Estas apariciones, aunque festivas, son interpretadas por algunos como una estrategia para proyectar su aspiración a la presidencia municipal de Benito Juárez, utilizando el bienestar infantil como un símbolo de compromiso social. Surge la pregunta sobre si estas acciones responden a una atención genuina de las necesidades de la niñez y las familias o si se limitan a actos de visibilidad en el contexto de precampañas políticas. La efectividad de la política de los gestos en la generación de simpatía momentánea es cuestionada ante los problemas estructurales que enfrenta Cancún, como la inseguridad, la desigualdad y las deficiencias en los servicios públicos. Por otro lado, el reciente incremento en las tarifas de acceso a museos y zonas arqueológicas de Quintana Roo, aprobado por la Cámara de Diputados, ha generado preocupación en el sector cultural. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) justifica la medida argumentando la necesidad de fondos para el mantenimiento y conservación del patrimonio. Sin embargo, la duplicación de costos en sitios emblemáticos como Tulum, Cobá y San Gervasio podría hacer que estos lugares se conviertan en un lujo inaccesible para visitantes nacionales e internacionales. Esta situación se presenta en un momento delicado, dado que la afluencia turística ya experimentaba descensos, anticipando un impacto aún mayor en guías, agencias y comunidades dependientes del turismo cultural. La adición de un cobro extra por el uso de dispositivos electrónicos es vista por muchos como una medida punitiva más que una estrategia de conservación efectiva, planteando dudas sobre si este nuevo esquema tarifario realmente fortalecerá la preservación del patrimonio o si, por el contrario, alejará a los visitantes. En el ámbito de la promoción turística, la participa
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