La precariedad laboral afecta a jornaleros poblanos en su búsqueda de ingresos.
Los jornaleros migrantes de Puebla enfrentan condiciones laborales extremas al trabajar hasta 12 horas en campos agrícolas del norte. Sin acceso a seguridad social ni salarios justos, su situación se vuelve crítica. A menudo, reciben contratos que los atan a trabajos insostenibles, sin posibilidad de escapar a situaciones abusivas.
Organizaciones laborales denuncian que estos trabajadores viven en hacinamiento y bajo estrictas condiciones de control. La falta de equipo de protección ante agroquímicos deja a muchos con problemas de salud, sin opción de recibir atención médica.
La pobreza en la Sierra Negra impulsa a jóvenes a dejar la escuela y buscar empleo en este sector, mientras los registros oficiales subestiman la magnitud de la migración agrícola informal.

