El partido anuncia que no participará en el proceso y advierte sobre riesgos a la democracia ante propuestas que buscan consolidar un régimen autoritario.
La dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) confirmó su postura de rechazo a la iniciativa de reforma electoral promovida por el gobierno federal, que busca modificar el marco democrático vigente. La agrupación asegura que no ha recibido invitaciones ni ha entablado diálogos con la Comisión Especial para la reformulación del sistema electoral, presidida por el legislador Pablo Gómez, y denuncia que las conversaciones aún no existen, lo cual refleja una falta de transparencia en el proceso.
El dirigente nacional del PRI expresó su preocupación por los objetivos de la reforma, la cual considera una estrategia de Morena para fortalecer un régimen personalista y socavar la independencia de las instituciones electorales. La oposición advierte que la propuesta carece de responsabilidad y podría poner en riesgo el equilibrio democrático del país, asemejándose a modelos autoritarios en otros países como Venezuela. Por ello, anunció que promoverá denuncias ante instancias internacionales y rechazará participar en un proceso que, desde su perspectiva, es una “gran farsa” sin sustento ni diálogo real con los actores políticos.
En el contexto político actual, la resistencia del PRI refleja el temor de que estas modificaciones puedan limitar la autonomía del Instituto Nacional Electoral y afectar la transparencia en los comicios. La tensión entre los diferentes partidos continúa en aumento, destacando la polarización que vive el país en torno a reformas clave para los sistemas de gobierno y democracia.
