La consolidación del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana en áreas clave del aparato judicial y su éxito en la gestión del caso Uruapan reflejan su creciente papel en la política de seguridad del país. Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, intensifica su presencia en el ámbito de la justicia federal, específicamente en la Fiscalía General de la República. Se prevé que en días próximos, se oficialice la salida de Adriana Campos de la oficina de control interno, siendo reemplazada por un perfil afín a Harfuch, lo que le brinda mayor poder sobre la supervisión de los ministerios públicos y la operación judicial. Esta estrategia busca consolidar su influencia en temas de seguridad y justicia, teniendo en cuenta que este órgano fue crucial para la salida del fiscal general anterior, Alejandro Gertz Manero, tras investigar más de 15 mil expedientes sin resolución contra servidores públicos. La confianza que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha depositado en Harfuch ha sido clave en su posicionamiento, incluso frente a intentos de otros actores políticos por elevar a sus aliados en la misma estructura. Paralelamente, en Palacio Nacional se ha ordenado moderar la atención sobre investigaciones en contra de María Amparo Casar, líder de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. La decisión responde a la sensibilidad diplomática y política, evitando que se interprete como una persecución política y considerando el impacto de las investigaciones relacionadas con la familia López Obrador. El caso Uruapan ha sido un punto de inflexión que elevó la visibilidad del funcionario en medios, tras liderar las acciones por la ofensiva contra la violencia en ese municipio de Michoacán. La respuesta institucional, que incluyó detenciones y acciones de control en el territorio, le permitió obtener reconocimiento público, reflejado en un incremento en las coberturas positivas en medios de comunicación. La gestión en Uruapan, jun
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