Monterrey, Nuevo León. – Mario Alberto Cárdenas, conocido como “El Betito” y presunto miembro del Cártel del Golfo (CDG), fue vinculado a proceso el 29 de diciembre de 2025 por un juez de control en Monterrey, Nuevo León. El individuo, identificado como sobrino del exlíder criminal Osiel Cárdenas Guillén, enfrenta cargos por delitos contra la salud y portación de arma de fuego, tras su detención en la capital regiomontana.
La captura de Cárdenas se realizó el 21 de diciembre de 2025. Durante el operativo, elementos de la Fuerza Civil de Nuevo León aprehendieron también a Raúl Ramírez y Kevin Alberto Castro, este último señalado como posible lugarteniente de la organización. Se les decomisó un arma larga, una corta, municiones, estupefacientes, una báscula digital y dinero.
El juzgador calificó las detenciones como legales y consideró suficientes las pruebas de la Fiscalía General de la República (FGR) para iniciar el proceso penal. Se impuso prisión preventiva oficiosa, a cumplir en el Cereso de Apodaca, y se fijó un plazo de tres meses para la investigación complementaria.
Este suceso ocurre en un contexto de vigilancia sobre la familia Cárdenas Guillén. La detención de “El Betito” se suma a la de Víctor Hugo Cárdenas Lozano, “El Betillo”, también ubicado en Monterrey. Ambos son considerados generadores de violencia en Tamaulipas, disputando el control de plazas para el trasiego de drogas hacia Estados Unidos.
La organización del Cártel del Golfo ha enfrentado recientes procesos judiciales. José Alfredo Cárdenas Martínez, “El Contador”, otro sobrino de Cárdenas Guillén, obtuvo un cambio de medida cautelar en noviembre de 2024, aunque aún enfrenta una solicitud de extradición de Estados Unidos.
Osiel Cárdenas Guillén, fundador de la organización, permanece recluido en el CEFERESO No. 1 “El Altiplano” desde su deportación en diciembre de 2024. Le restan siete procesos penales en México y podría enfrentar hasta 730 años de prisión.
