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Inicia la veda del tiburón en Yucatán para su conservación

Desde agosto y hasta diciembre, Yucatán aplica una veda del tiburón para proteger especies en peligro y promover la pesca sustentable en el Golfo de México y el mar Caribe.

Por Redacción4 min de lectura
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La medida, vigente desde el 1 de agosto hasta el 29 de diciembre, busca proteger especies marinas en el Golfo de México y el mar Caribe

Desde el pasado 1 de agosto y hasta el 29 de diciembre, las aguas del litoral yucateco han establecido una veda temporal de pesca de tiburón, una medida tomada por la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) con el objetivo de promover la conservación de especies marinas en el Golfo de México y el mar Caribe. La restricción afecta a todas las especies de tiburón, incluyendo aquellas que se capturan de manera artesanal o incidental, como parte de estrategias para frenar la sobreexplotación y recuperarlas de una disminución alarmante en sus poblaciones.

La Dirección de Pesca y Fomento Agropecuario del Ayuntamiento de Progreso, a cargo de Randyr Castillo, recordó a la comunidad pesquera a través de redes sociales que esta disposición es de carácter obligatorio y que su incumplimiento puede agravar la crisis de estas especies. La excepción a esta regla son las especies que integran el aprovechamiento sustentable del cazón, siempre que se cuente con permisos específicos y fuera de los periodos restringidos. La autoridad hizo un llamado para respetar la medida, pues es fundamental para la recuperación de las poblaciones de tiburón, que en los últimos años han mostrado una reducción significativa.

Investigaciones recientes señalan que especies como el tiburón poroso (Carcharhinus porosus) han sufrido una caída drástica en su presencia en el litoral yucateco desde hace más de una década. La población de esta especie, que alguna vez fue abundante en la región, ha disminuido en más del 59% en las últimas tres generaciones, según datos del Plan de Manejo Pesquero del Golfo y Mar Caribe. En ese contexto, se estima que más del 60% de la pesca en las aguas yucatecas puede considerarse ilegal, por lo que las vedas no solo representan un respaldo ecológico sino también una medida para frenar prácticas furtivas que amenazan la sustentabilidad pesquera.

Aunque la pesca dirigida de tiburón ha sido prácticamente erradicada en Yucatán desde hace unos 20 años, algunas cooperativas aún conservan permisos vigentes para capturar cazón, principalmente para actividades artesanales. Sin embargo, estas actividades generan escaso ingreso económico, ya que el valor comercial del cazón es muy inferior al de otras especies como el mero o el pulpo. La medida de veda coincide con el inicio de la temporada de captura del pulpo, uno de los productos más valorados del mar yucateco, que se prolongará hasta el 15 de diciembre, siempre respetando la talla mínima de 110 milímetros de longitud de manto.

El inicio de la veda fue recibido con apoyo por parte de la Dirección de Pesca del municipio de Progreso, que expresó sus buenos deseos a la comunidad pesquera en esta nueva etapa. La autoridad local resaltó que estas acciones representan “sustento, tradición y esfuerzo para muchas familias” y que el cumplimiento de las regulaciones en torno a la talla del pulpo y la protección del tiburón es crucial para preservar el patrimonio marino de la región. Para ello, se han implementado campañas informativas en puerto y retenes coordinados con dependencias estatales y federales, con el fin de garantizar el respeto a las vedas.

En cuanto a la protección del tiburón, si bien ya no es un objetivo principal de pesca comercial masiva, sigue siendo víctima de capturas incidentales y actividades ilegales que ponen en riesgo la biodiversidad y la seguridad alimentaria del sector pesquero. Además de la especie porosa, otras especies protegidas como el pez sierra, el tiburón martillo y las mantarrayas gigantes están bajo regulación estricta, con prohibiciones totales de captura sin excepción. La presencia de estas especies en aguas yucatecas ha disminuido notablemente, situación que expertos atribuyen a la sobrepesca y al deterioro del ecosistema marino.

Autoridades como la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca y el Instituto Nacional de Pesca han reiterado que el respeto a las vedas permite la recuperación de los ciclos reproductivos de las especies marinas y ayuda a mantener el equilibrio ecológico, especialmente en zonas protegidas como el Arrecife Alacranes, vulnerable a la pesca furtiva. La protección del tiburón poroso, cuya captura en Yucatán fue de solo 52 registros entre 2011 y 2013, refleja la disminución de esta especie, estimándose una caída poblacional de entre el 59% y el 79% en las últimas tres generaciones.

Aunque algunas cooperativas en Río Lagartos mantienen permisos históricos para la captura de tiburón, hace más de dos décadas dejaron de realizar esta actividad de forma activa, centrando sus esfuerzos en la captura ocasional de cazón sin fines lucrativos. La protección de estas especies y la aplicación estricta de las vedas son esenciales para garantizar la sustentabilidad de los recursos marinos y el bienestar de las comunidades pesqueras en Yucatán.

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