A pesar de inversiones millonarias y el cambio al C5, el sistema sigue sin reducir el caos vial y presenta fallas operativas
El Sistema Integral de Tránsito Metropolitano (Sintram) cumple 26 años sin haber logrado resolver los problemas de movilidad en la Zona Metropolitana de Nuevo León. Desde su creación en abril de 1999, las promesas de optimizar el tránsito y reducir los tiempos de viaje no se han materializado, pese a múltiples inversiones y cambios en la estructura operativa.
El fideicomiso, formalizado por el gobierno estatal y siete municipios, buscaba conectar 406 intersecciones semaforizadas a un centro de control para mejorar la coordinación y reducir accidentes, emisiones y tiempos de traslado. Sin embargo, su funcionamiento ha estado marcado por auditorías, contratos cuestionados y resultados insatisfactorios. La estructura administrativa limitada y la subcontratación de operaciones han generado falta de transparencia y eficiencia.
En 2022, el gobierno firmó un contrato con Semex por mil 796 millones de pesos para modernizar el sistema, un 63% más caro de lo previsto. En 2023, se inauguró el Centro de Comando C5, con una inversión de 3 mil 600 millones de pesos, que además de gestionar el tránsito, asumió videovigilancia, atención de emergencias y seguridad. No obstante, el fideicomiso sigue operando dentro de esta estructura, generando confusión y cuestionamientos sobre su verdadera función.
Para 2024, se anunció un presupuesto adicional de 1 mil 800 millones de pesos para Sintram, sin avances ni nuevas licitaciones. Mientras tanto, los problemas persisten: semáforos desincronizados, caos vial y fallas operativas. Desde 2019, se reportan más de 424 mil siniestros viales, 25 mil 79 personas lesionadas y 1 mil 317 muertes, evidenciando el fracaso en la gestión de la movilidad.
La falta de resultados claros y la confusión entre instituciones reflejan la ineficacia del sistema, que continúa sin ofrecer soluciones reales a la problemática vial de Nuevo León.
