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Salud mental en Nuevo León, la pandemia actual, advierten

La salud mental en Nuevo León se convierte en la pandemia actual, con un aumento en atención y la necesidad de participación social y familiar.

Por Redacción3 min de lectura
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Yolanda Ramos Luna destaca el aumento en atención y la importancia de la participación comunitaria

Yolanda Ramos Luna, subdirectora de Salud Mental y Adicciones de la Secretaría de Salud de Nuevo León, resaltó en el programa Cambios que la salud mental representa la pandemia del momento. La funcionaria enfatizó que este tema debe ser prioritario, ya que el incremento en las atenciones médicas posteriores a la pandemia de covid-19 es exponencial. Ramos Luna explicó que la necesidad de atender problemas de salud mental ha crecido de manera significativa en los últimos tiempos.

Señaló que esta problemática ha llegado a ser considerada como una verdadera pandemia, dado el incremento en la demanda de servicios especializados. La coordinadora de los centros de atención primaria en salud mental y adicciones informó que, aunque siempre ha existido mucha consulta, en los últimos meses se ha registrado un aumento dramático en la cantidad de pacientes. Esto refleja una situación que requiere atención urgente y mayor recursos institucionales.

La especialista también mencionó que, además del esfuerzo del sector público, académico y de la sociedad civil, la responsabilidad de los padres de familia es fundamental en la atención y prevención de estos problemas. Ramos Luna indicó que un ejemplo exitoso de intervención comunitaria se puede observar en Islandia, donde se implementó una política pública integral que incluyó el aumento en los servicios y la infraestructura, así como la participación activa de los vecinos.

En ese país, explicó, se crearon escuadrones de padres que, cada dos cuadras, trabajaron en conjunto para reducir los índices de adicciones. Gracias a esa estrategia, Islandia pudo disminuir el primer lugar en adicciones al último, logrando un cambio significativo en la salud pública. Ramos Luna resaltó que este modelo demuestra la importancia de la participación comunitaria en la prevención de problemas relacionados con las adicciones y la salud mental.

Respecto a la relación entre consumo de sustancias y salud mental, la funcionaria aseguró que, en general, la problemática inicia primero con alteraciones en la salud mental. Solo en casos más recientes, por el carácter altamente adictivo de algunas sustancias, se observa que la adicción puede ser el primer problema que surge. La experta puntualizó que, actualmente, las sustancias altamente adictivas hacen que la adicción sea muchas veces la problemática inicial en los pacientes.

Ramos Luna hizo énfasis en que se debe prestar especial atención al consumo de sustancias legales, como alcohol y tabaco. Mencionó que en Nuevo León, el promedio de consumo de estas sustancias es superior a la media nacional. Aunque no se tiene tanto consumo de drogas duras como heroína y fentanilo en la región, sí ha habido un incremento en el uso de vapeadores, lo cual representa un nuevo desafío para la salud pública.

Finalmente, la especialista afirmó que, cuando una persona presenta un problema físico, generalmente acude rápidamente a un especialista. Consideró que esta misma actitud debe aplicarse a la salud mental, pues no debe esperarse a que la situación sea grave para buscar ayuda. La atención temprana es clave para prevenir complicaciones mayores y mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan estas dificultades.

Este incremento en la demanda de atención en salud mental en Nuevo León refleja una problemática que requiere acciones coordinadas y una mayor sensibilización social. La pandemia del covid-19 no solo afectó la salud física, sino que también evidenció la vulnerabilidad emocional de muchas personas. La necesidad de fortalecer los servicios y promover la participación comunitaria es un llamado urgente para atender esta crisis en salud mental.

En ese sentido, las estrategias exitosas, como las implementadas en Islandia, ofrecen un ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones, comunidad y familias puede generar cambios positivos. La prioridad ahora debe ser ampliar la infraestructura y los recursos para la atención en salud mental, además de promover campañas de prevención y sensibilización. Solo así se podrá hacer frente a esta pandemia silenciosa que afecta a toda la sociedad y que, si no se atiende a tiempo, puede tener consecuencias graves a largo plazo.

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