Monterrey, Nuevo León. – La celebración de Año Nuevo trae consigo diversas tradiciones, y una de las más curiosas y extendidas es la de correr con maletas justo al dar las doce de la noche. Esta práctica, arraigada en creencias populares de América Latina, busca atraer viajes y aventuras durante los siguientes doce meses.
La premisa detrás de este ritual es simple: iniciar el año en movimiento, simbolizado por la maleta, augura un periodo lleno de salidas, vacaciones y experiencias nuevas. Algunas personas dan solo una vuelta a la manzana con su equipaje, mientras que otras salen y regresan a su hogar, adaptando la tradición a sus posibilidades y deseos.
La elección del tamaño de la maleta también tiene su significado, con versiones pequeñas para viajes cortos y grandes para aquellos que aspiran a destinos internacionales. Más allá de la superstición, esta costumbre se ha convertido en un momento lúdico y familiar, generando risas, fotografías y anécdotas que perduran a lo largo del año.
