Tras intensas precipitaciones, las principales presas del estado mantienen niveles controlados y sin afectaciones en comunidades próximas.
El sistema de aguas de Nuevo León ha respondido de manera eficiente a las lluvias recientes, con las principales presas del estado operando bajo niveles seguros y sin impacto en las zonas aledañas. La Presa de La Boca, que atravesó cuatro desfogues controlados en el último ciclo, alcanza un nivel de aproximadamente 105.5%, resultado de las lluvias acumuladas en los últimos días. Estos desfogues, realizados de manera preventiva, son parte de las medidas de manejo que buscan evitar desbordamientos y garantizar la seguridad local.
A pesar de que La Boca presenta niveles cercanos a su capacidad máxima, otras represas como Cerro Prieto y El Cuchillo también muestran niveles de llenado que no generan alerta, con 94.9% y 76.3% respectivamente. Los monitoreos constantes permiten detectar cualquier variación significativa, asegurando la integridad de los márgenes de seguridad en todo momento. La captación de agua en distintas comunidades, entre ellas Linares y Montemorelos, refleja una alta eficiencia en el aprovechamiento de las precipitaciones, con registros que superan los 100 milímetros en algunos casos. La gestión del recurso hídrico en la región continúa priorizando la protección civil y la sustentabilidad del suministro de agua.
