La recuperación de los embalses más importantes del estado evidencia la influencia de las lluvias recientes en el almacenamiento de agua, aunque se mantiene la vigilancia por riesgos futuros. El avance reciente de las lluvias en septiembre ha permitido una notable recuperación en los niveles de almacenamiento de las principales presas de Nuevo León. Los embalses más relevantes del estado muestran datos alentadores, reflejando la influencia positiva de las precipitaciones en el ciclo hídrico local. La Presa La Boca, en Santiago, alcanzó más del 101 % de su capacidad, obligando a realizar un desfogue controlado para evitar riesgos en infraestructura y zonas cercanas. En el sur, la Presa Cerro Prieto registró una recuperación significativa, alcanzando más del 91 %, después de años con niveles bajos. La Presa El Cuchillo, vital para el suministro de agua al área metropolitana de Monterrey, se encuentra en un 73 % de capacidad, mostrando una tendencia de mejora constante. Esta situación resalta la importancia de gestionar responsablemente los recursos hídricos en un contexto de cambio climático, donde la variabilidad en las lluvias puede afectar la disponibilidad de agua a mediano y largo plazo. Aunque las autoridades destacan estos avances, reiteran la necesidad de que la población continúe conservando el uso racional del recurso y mantenerse atento a las recomendaciones para evitar pérdidas o daños futuros.
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