La ciudad, sede de tres partidos, reclama mayor reconocimiento y pide una compensación por la distribución de encuentros en la Copa del Mundo en México.
El estado de Nuevo León expresa su postura frente a la distribución de partidos del Mundial 2026 en México, que incluye sedes en Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México. A pesar de su participación como sede de tres enfrentamientos en la fase de grupos y uno en los octavos de final, el gobernador Samuel García ha mostrado insatisfacción por la asignación de encuentros, considerando que Monterrey recibió una porción insignificante en comparación con su potencial y reconocimiento futbolístico.
La asignación de partidos en la Copa del Mundo se basa en criterios que consideran factor de infraestructura, capacidad y antecedentes deportivos, elementos que, según las autoridades regiomontanas, no se reflejan en la distribución realizada. Esto ha generado un debate sobre la equidad en la repartición de privilegios y la visibilidad internacional que merece una ciudad con una fuerte tradición futbolística y una afición consolidada.
En respuesta a la situación, García ya solicitó formalmente a Mikel Arriola, presidente de la Liga MX y del Consejo de la Federación Mexicana de Fútbol, que se organice un partido amistoso internacional en Monterrey antes del inicio del Mundial. La intención sería compensar la falta de partidos oficiales en la ciudad, idealmente contra equipos de alta categoría, reforzando así la participación y presencia regiomontana en el certamen global.
Cabe señalar que la relevancia de Monterrey en el contexto futbolístico nacional y regional va en aumento, pues se ubica como una de las principales plazas para el desarrollo del fútbol en México. La organización de partidos internacionales y el reconocimiento de su infraestructura contribuyen no solo al crecimiento deportivo local, sino también a la dinamización de la economía regional y la consolidación de la identidad futbolística que caracteriza a la ciudad.
En el marco mundialista, la distribución equitativa de partidos es un tema estratégico tanto para las ciudades anfitrionas como para las federaciones nacionales. Esto refleja no solo cuestiones logísticas, sino también políticas de reconocimiento y promoción deportiva, que impactan directamente en la percepción internacional y en los beneficios económicos que deja un evento de esta magnitud.
