A pesar de un acumulado de más de 2 mil expedientes sin resolver, los diputados aprueban aumentos en bonos y sueldos que generan críticas por desigualdad y poca productividad.
El Congreso de Nuevo León enfrenta un retraso significativo en la resolución de más de dos mil expedientes pendientes, evidenciando un rezago heredado de legislaturas anteriores. Mientras tanto, las sesiones han estado enfocadas en aprobar incrementos en las compensaciones de los diputados, incluyendo un aumento del 20 por ciento en el bono legislativo para alcanzar los 160 mil pesos, además de un incremento del 6.6 por ciento en sus salarios brutos, promediando 113 mil pesos. También se aprobaron importantes gastos en bonos para festividades decembrinas, Día del Niño y Día de la Madre, así como la adquisición de 48 vehículos por un monto cercano a los 20 millones de pesos.
Este contraste ha generado críticas respecto a la relación entre los privilegios que disfrutan los legisladores y la escasa atención a los asuntos pendientes que afectan a los ciudadanos. Líderes comunitarios y organizaciones sociales han señalado que muchos representantes ven sus cargos como plataformas políticas para acceder a beneficios personales, dejando en segundo plano las necesidades del pueblo. La baja resolución de las iniciativas ciudadanas y la aparente prioridad en beneficios económicos, en lugar de en el trabajo legislativo efectivo, refleja una preocupante desconexión.
Expertos y representantes de diferentes grupos civiles proponen nuevas estrategias para reducir el rezago, como la agrupación de propuestas similares que faciliten su aprobación. Sin embargo, la voluntad política sigue siendo un factor determinante. La bancada del PAN asegura que ha logrado avances y mantiene un ambiente de colaboración, aunque reconoce que temas como la paridad electoral podrían obstaculizar la agenda legislativa. Por su parte, Morena destaca su productividad y llama a dejar de lado los intereses partidistas para concentrarse en atender las demandas de la ciudadanía.
Este escenario ilustra los desafíos de un sistema parlamentario que, aunque enfrenta críticas por su poca eficiencia, continúa priorizando beneficios económicos para sus integrantes.
