A 14 años del atentado al Casino Royale, Monterrey enfrenta un legado de violencia que ha marcado su historia y su sociedad.
Monterrey conmemoró 14 años del ataque al Casino Royale, ocurrido el 25 de agosto de 2011, en el que 52 personas murieron en un incendio provocado por un comando armado. Este hecho simboliza una historia de violencia que ha marcado a la ciudad en la última década.
Desde 2006, cuando el expresidente Felipe Calderón declaró la “guerra contra el narcotráfico”, Monterrey enfrentó un incremento en hechos delictivos, incluyendo balaceras, narcomantas, ejecuciones y ataques a instituciones de seguridad. La presencia del crimen organizado se intensificó entre 2008 y 2014, afectando la vida cotidiana y la percepción de seguridad de la población.
El asesinato de los estudiantes Javier Francisco Arredondo Verdugo y Jorge Antonio Mercado Alonso por militares en 2010 en el Tecnológico de Monterrey fue un episodio que evidenció la violencia estatal y la crisis de confianza en las instituciones. En 2019, se logró una disculpa pública por parte del gobierno federal, tras años de lucha por justicia.
El 9 de junio de 2010, se registraron 41 narcobloqueos en la zona metropolitana, respuesta de Los Zetas a la detención de su líder Héctor Raúl Luna, alias El Tori. Estos bloqueos buscaban generar pánico y obstaculizar la acción policial. La violencia se mantuvo con ataques a unidades policiales, incluyendo el lanzamiento de explosivos y balaceras en 2010 y 2011.
El incendio del Casino Royale en agosto de 2011 fue uno de los sucesos más atroces, con 52 víctimas atrapadas en un incendio provocado por un grupo armado. La falta de salidas de emergencia y fallas en protección civil agravaron la tragedia, que dejó una profunda huella en la sociedad regiomontana.
En mayo de 2012, la carretera a Reynosa fue escenario de una masacre: 49 cuerpos sin cabeza ni extremidades, en un acto de terrorismo atribuido a grupos delictivos. Este crimen evidenció la escalada de violencia y la dificultad para garantizar la seguridad en rutas clave del estado.
El penal de Topo Chico, cerrado en 2019, fue escenario de un motín en 2016 que dejó 49 internos muertos en medio de enfrentamientos entre grupos criminales. La violencia en las prisiones refleja la lucha interna del crimen organizado y la incapacidad del sistema penitenciario.
La violencia criminal en Monterrey continúa, con hechos recientes como narcobloqueos y ataques a comercios. A pesar de las cifras en descenso en años previos, recientes incrementos en homicidios y desapariciones muestran que los fantasmas del narco siguen presentes. El actual gobierno estatal insiste en que “se escribe el futuro de México”, pero la herencia de horror permanece vigente.
El memorial en honor a Javier y Jorge es un símbolo de memoria y justicia, recordando que los fantasmas del narcotráfico aún acechan y afectan a Monterrey.
