Monterrey, Nuevo León. – Ante la llegada del Año Nuevo, mientras muchas familias se preparan para celebrarlo en sus hogares, otras viven la incertidumbre y el frío a las afueras del Hospital Universitario, en espera de noticias sobre la salud de sus seres queridos.
Un recorrido por las inmediaciones del nosocomio regiomontano constató la presencia de varias familias pernoctando a la intemperie. Abrazados por chamarras, gorros y bufandas, y con bebidas calientes en mano, buscaban mitigar las bajas temperaturas y la ansiedad mientras aguardaban información sobre pacientes internados.
Olivia Bañuelos Hernández es una de ellas. Pasará el 31 de diciembre acompañada de su hija de 16 años, quien fue hospitalizada el viernes anterior y está a la espera de una cirugía. Los médicos evalúan la extirpación de la vesícula biliar, órgano afectado por piedras, y la fecha de la intervención aún es incierta.
“Estamos esperando la operación, me dijeron que puede ser mañana o pasado”, compartió Olivia, visiblemente afectada por la situación. Reconoció que “se siente feo” pasar una fecha tan importante lejos de casa, pero mantiene la esperanza de que la cirugía mejore la salud de su hija y les permita pronto regresar al hogar.
Otro caso es el de Juana María, quien acompaña a su nieta de ocho años. La menor, que ha estado en tratamiento de quimioterapia durante los últimos dos años por un tumor en una pierna, se recupera tras su salida del área de Pediatría. Aunque las visitas al hospital son periódicas, oscilando entre semanales, quincenales o mensuales, este año esperan poder celebrar el Año Nuevo en familia y fuera del nosocomio.
Juana María recordó que en años anteriores sí les tocó pasar fechas decembrinas en el hospital, incluso el año pasado, cuando además uno de sus hijos estuvo en terapia intensiva. “Gracias a Dios ya hemos salido adelante con todo eso”, mencionó con alivio.
La espera en el hospital, especialmente en condiciones de frío, es un desafío que enfrentan estas familias. “A veces tenemos que dormir afuera y con las cobijitas que traemos apenas nos alcanza”, comentó Juana María, reflejando la dura realidad de muchos acompañantes en el Hospital Universitario.
