Las autoridades y pensionados acordaron una nueva reunión, pero mantienen el plantón hasta garantizar compromisos firmes sobre sus pensiones pendientes.
En un acto que refleja la tensión persistente entre el magisterio jubilado y el gobierno de Nuevo León, un grupo de pensionados llevó a cabo una protesta en la capital del estado, con el objetivo de buscar la reactivación formal de las negociaciones relacionadas con el pago de sus pensiones. La movilización incluyó una concentración en las inmediaciones del Palacio de Gobierno, donde los docentes se mantuvieron en espera de una respuesta concreta por parte de las autoridades locales.
Durante la jornada, la líder de los maestros jubilados, Lucilda Pérez Salazar, ingresó a una reunión institucional para dialogar con funcionarios estatales, buscando asegurar un acuerdo que garantice el pago completo de las pensiones ya retrasadas. Aunque se acordó una próxima mesa de trabajo para el 6 de noviembre, las organizaciones sindicales insistieron en que no levantarán el plantón hasta obtener un compromiso por escrito que asegure la liquidación de las deudas pendientes.
El movimiento, que involucra a cerca de 15,000 maestros jubilados y pensionados, se mantiene en un tono pacífico, pero con advertencias de que podrían ampliar las movilizaciones si no avanzan las negociaciones. Los pensionados demandan, además, recomendaciones equitativas respecto a los incrementos salariales previstos para el próximo año, ya que las cifras oficiales no han sido entregadas ni ajustadas a sus expectativas. La relevancia de esta situación trasciende lo local, subrayando los desafíos que enfrentan los sistemas de pensiones públicos en el país ante una población envejeciente y las dificultades presupuestales del gobierno.
