La reducción del 50% en asesores externos afecta la calidad de enseñanza y limita derechos laborales en el sector educativo.
La presencia de docentes especializados en inglés en las escuelas públicas de Nuevo León ha experimentado una reducción significativa en los últimos años, impactando la calidad de la enseñanza en la región. Actualmente, hay menos de la mitad de asesores externos que había hace ocho años, lo que representa una disminución del 50 por ciento en estos profesionales.
Este descenso se ha dado en un contexto donde la contratación de profesores de inglés se realiza bajo esquemas temporales, en lugar de operaciones con planta laboral estable. Como resultado, muchos docentes se ven privados de derechos laborales fundamentales, como seguridad social, aguinaldo y vacaciones pagadas, al trabajar en condiciones precarias y sin estabilidad.
A pesar de que en 2022 y 2023 se asignaron 117 millones de pesos para fortalecer la iniciativa de enseñanza de idiomas, la mayor parte del presupuesto no se utilizó en su totalidad, ya que se devolvieron 20 millones de pesos que podrían haber fortalecido los programas educativos del idioma inglés. Esta situación limita las posibilidades de ofrecer una formación de calidad a los estudiantes.
El dominio del inglés se ha consolidado como una habilidad clave en el ámbito educativo y profesional, abriendo múltiples oportunidades tanto para los alumnos como para los docentes. En un mundo cada vez más globalizado, la competencia en otra lengua internacional como el inglés se vuelve esencial para potenciar el desarrollo académico y laboral.
Diversos organismos relacionados con la educación han exhortado a las autoridades tanto estatales como federales a reconocer los derechos laborales de los asesores de inglés y a garantizar una enseñanza adecuada del idioma en los niveles básicos, en aras de elevar la calidad educativa y promover la inclusión lingüística.
Desde el Congreso del Estado de Nuevo León, los legisladores han reiterado en varias ocasiones la necesidad de fortalecer el reconocimiento y las condiciones laborales de los profesores de inglés, para asegurar que todas las niñas y niños tengan acceso a una educación bilingüe de calidad.
