La creciente prevalencia de la enfermedad, vinculada a malos hábitos y obesidad, la convierte en la tercera causa de mortalidad en el estado.
La diabetes se ha consolidado como un importante problema de salud pública en Nuevo León, donde aproximadamente un tercio de la población adulta actualmente vive con esta condición. La enfermedad, relacionada estrechamente con el sobrepeso, la obesidad y estilos de vida sedentarios, ha registrado un crecimiento sostenido del 3.9% en los últimos años, colocándola como la tercera causa de fallecimientos en la entidad, solo por detrás de las enfermedades del corazón y los tumores malignos.
Existen tres tipos principales de diabetes que afectan a los pacientes: la Tipo 1, que implica una deficiencia en la producción de insulina por parte del páncreas; la Tipo 2, la más prevalente, que representa el 95% de los casos y se caracteriza por la resistencia a la insulina; y la gestacional, que puede presentarse durante el embarazo. La diabetes tipo 2 es especialmente preocupante debido a sus complicaciones, que incluyen daños en vasos sanguíneos, nervios, ojos, riñones y extremidades, pudiendo derivar en afecciones graves como infartos, insuficiencia renal y amputaciones.
Actualmente, se estima que en la región hay cerca de 1.735 millones de personas con diagnóstico de diabetes. La Secretaría de Salud trabaja en fortalecer los programas de atención y seguimiento, incluyendo la vigilancia de la diabetes gestacional en mujeres embarazadas, mediante campañas que alcanzan al 80% de ellas. La importancia de estos esfuerzos radica en prevenir complicaciones mayores y mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta enfermedad, que si no se controla puede afectar significativamente la salud integral.
La tendencia actual destaca la necesidad de promover cambios en los hábitos alimenticios y en la actividad física, además de realizar diagnósticos tempranos y un seguimiento constante. La incidencia de la diabetes involucra múltiples sistemas del organismo, como el cardiovascular, nervioso, ocular, renal, y en la piel, aumentando la carga de enfermedad y la demanda en los servicios de salud de la región.
