Arquitecto advierte sobre abandono y ausencia de planes de desarrollo en zona protegida
El barrio Antiguo de Monterrey enfrenta un proceso de deterioro que pone en evidencia las limitaciones de su condición de área protegida. El arquitecto, catedrático y valuador José Garza alertó que esta protección, si bien busca conservar su patrimonio, impide realizar modificaciones que puedan revitalizar la zona. Como resultado, la zona ha caído en un estado de abandono progresivo, con 83 de los 378 inmuebles que la conforman desocupados y en condiciones precarias.
Durante una ponencia ante socios de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), en el panel “Somos Luz: contando memorias del barrio”, Garza explicó que el deterioro del barrio Antiguo es una realidad palpable desde hace más de 20 años. Subrayó que, a pesar de su estatus de protección, la zona no ha logrado desarrollarse de manera adecuada, lo que ha contribuido a su decadencia.
El arquitecto detalló que muchas propiedades en el barrio solo conservan la fachada, mientras que sus estructuras internas han sido demolidas o abandonadas. Esto ha llevado a que numerosos dueños conviertan sus terrenos en estacionamientos, una práctica rentable en la zona. Actualmente, en el barrio existen unos 30 estacionamientos, muchos de los cuales reúnen dos terrenos, cada uno con capacidad para aproximadamente 70 automóviles. Esta tendencia ha agravado la percepción de abandono y deterioro del espacio urbano.
Garza resaltó que, en lugar de promover un desarrollo equilibrado, el barrio Antiguo se ha convertido en un espacio donde el estacionamiento predomina sobre la conservación y el rescate de su carácter histórico. La falta de un plan de acción claro ha permitido que la zona siga en declive, a pesar de estar “blindada” desde hace dos décadas. Sugirió que, en lugar de llamarse Barrio Antiguo, la zona podría transformarse en un Barrio Mágico, integrándose al corredor turístico de San Lucía y promoviendo un modelo de desarrollo más atractivo y sustentable.
Como ejemplo de buenas prácticas urbanísticas, mencionó el Distrito Tec, donde se ha logrado un desarrollo urbano equilibrado que combina comercio, cultura y espacios habitables. Garza advirtió que en el barrio Antiguo, en el corto plazo, es probable que negocios tradicionales, como las taquerías y las heladerías, sean desplazados por boutiques y tiendas de mayor perfil, en un proceso de gentrificación que puede alterar su identidad original.
En respuesta a estos desafíos, la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) y el Colegio de Valuadores de Nuevo León (COVAC NL) firmaron un convenio de colaboración durante el evento “Somos Luz: contando memorias del barrio”. El acuerdo busca promover un conocimiento técnico riguroso que contribuya a la preservación y modernización equilibrada de los barrios tradicionales de Monterrey, incluyendo el barrio Antiguo y la zona de La Luz.
El presidente de AMPI Monterrey, Juan Manuel Escobedo, explicó que el convenio facilitará beneficios como tarifas preferenciales para valuadores afiliados, descuentos en cursos de capacitación y accesos especiales a eventos relevantes del sector inmobiliario. Resaltó que la unión entre estas instituciones fortalecerá el trabajo conjunto para entender mejor el comportamiento del valor del suelo y los inmuebles en áreas de alto valor histórico y cultural.
Por su parte, Armando Estrada Navarro, presidente de COVAC NL, destacó que el convenio permitirá realizar diagnósticos técnicos sobre cómo los proyectos urbanos, o su ausencia, afectan el valor de los inmuebles en zonas como el barrio La Luz y el barrio Antiguo. La colaboración también incluirá el apoyo de instituciones académicas como la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León, con el fin de evitar fenómenos como el abandono o la gentrificación extrema y promover propuestas de desarrollo sustentable y respetuoso con el patrimonio.
Este acuerdo representa una oportunidad para diseñar estrategias que permitan un desarrollo urbano más equilibrado, que preserve la identidad cultural del barrio Antiguo y fomente su revitalización sin perder de vista su historia y valor patrimonial. La iniciativa busca, además, fortalecer la coordinación entre actores públicos y privados para afrontar los desafíos del crecimiento urbano en Monterrey, en un contexto de protección y modernización simultáneas.
