En solo ocho meses, las denuncias por daño ecológico en el estado se duplican respecto a todo el año pasado, impulsadas por nuevas acciones de vigilancia. Durante los primeros ocho meses de 2025, Nuevo León ha registrado una cifra récord en delitos ambientales, sumando más de 200 casos y superando con creces los registros de años anteriores. En comparación con datos de años pasados, la incidencia en este periodo representa un incremento del 441 por ciento, evidenciando un aumento drástico en las actividades que dañan el entorno natural. Este repunte se relaciona con la reciente creación de una División Ambiental en la entidad, encargada de intensificar la vigilancia y persecución de infracciones ecológicas. La presencia de mayor personal y recursos ha impulsado esfuerzos para enfrentar prácticas ilegales, como descargas clandestinas, tala ilegal y extracción no autorizada de recursos. Especialistas consideran que estas cifras reflejan un cambio en la estrategia de fiscalización y una mayor conciencia social en denunciar estos delitos, además de la necesidad de reforzar políticas públicas en protección ambiental. La autoridad local ha señalado que se continuará fortaleciendo la cultura de la denuncia, especialmente en zonas rurales y áreas protegidas, para frenar esta tendencia alarmante.
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