Las precipitaciones recientes elevaron los niveles de almacenamiento en las principales presas del estado, activando desfogues controlados para garantizar la seguridad. Las lluvias intensas registradas en Nuevo León durante la jornada del jueves incrementaron significativamente los niveles de agua en las presas principales del estado, fortaleciendo las reservas hídricas tras un periodo de sequía. La Comisión Nacional del Agua reportó que La Boca alcanzó un 107 por ciento de su capacidad, almacenando 37.5 millones de metros cúbicos de agua, mientras que Cerro Prieto se encontraba al 97 por ciento con 292.2 millones de metros cúbicos. La presa El Cuchillo también reportó una utilización significativa con un 78.82 por ciento, equivalentes a 885.2 millones de metros cúbicos. La sobrecarga en La Boca motivó un desfogue controlado de 50 metros cúbicos por segundo, realizado en la noche del jueves en Santiago, acción que no representa un riesgo para las comunidades cercanas. Esta medida preventiva se tomó para evitar desbordes y garantizar la estabilidad de la infraestructura hídrica ante las lluvias recientes, que han sido consideradas cruciales para reforzar las reservas de agua en medio de periodos secos prolongados. El incremento en los niveles de las presas también destaca la importancia de gestionar de forma eficiente los recursos hídricos en regiones propensas a variaciones climáticas extremas. La reserva de agua en estas presas es fundamental para garantizar el abastecimiento, irrigación y servicios urbanos en el estado, especialmente ante fenómenos meteorológicos que alteran los patrones habituales de precipitación.
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