Monterrey, Nuevo León. – Las afectaciones a la salud mental ocasionadas por el tráfico vehicular han sido reconocidas por diputados locales como un posible problema de salud pública. En el Congreso del Estado, se destacó que el creciente número de usuarios del transporte público afecta negativamente el bienestar emocional de la población.
Especialistas en salud mental han advertido sobre los efectos del estrés crónico, la ansiedad y la depresión derivadas del tráfico en la Zona Metropolitana de Monterrey. Estos problemas viales afectan no solo el tiempo de traslado, sino también prevén en algunos casos un aumento en la violencia y el enojo entre los ciudadanos, señalando la urgencia de tomar medidas efectivas.
Gabriela Govea, presidenta de la Comisión de Salud y diputada del PRI, enfatizó la falta de herramientas para medir el impacto del tráfico en la salud mental. Govea alertó que si no se toman acciones adecuadas, el fenómeno seguirá en aumento. Propuso colaborar con la Secretaría de Salud y las facultades de Psicología para estudiar la relación entre los problemas de salud mental y los trayectos largos.
Aile Tamez, presidenta de la Comisión de Movilidad y diputada del PAN, coincidió en que estudiar este problema es crucial. Resaltó la necesidad de una mejor movilidad y un transporte público de calidad como parte de la solución. Tamez indicó que la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y el sector privado es esencial para abordar esta crisis.
Sandra Pámanes, diputada de Movimiento Ciudadano, consideró que la prolongación de los tiempos de traslado requiere atención inmediata. Calificó la situación como una “alerta amarilla,” enfatizando la importancia de implementar acciones concretas para mitigar el impacto del tráfico en la salud emocional de los ciudadanos antes de que escale a un problema generalizado.

