El director critica la decisión de actores y productores de evitar trabajar con él tras acusaciones de abuso, resaltando su postura sobre la cultura de cancelación.
Woody Allen, uno de los cineastas más influyentes y polémicos de la actualidad, ha manifestado su postura frente al rechazo que ha enfrentado en Hollywood debido a acusaciones de abuso sexual y su controversia personal. En una entrevista, el director calificó como “tonta” la cultura de la cancelación, argumentando que muchos actores y productores consideran que optar por no colaborar con él es una forma de hacer un bien, cuando en realidad, representa un error de juicio. A lo largo de los años, figuras como Michael Caine, Drew Barrymore y Colin Firth han expresado dudas o arrepentimientos por haber trabajado en proyectos en los que participó Allen, generando un debate sobre las decisiones en la industria cinematográfica.
El cineasta también abordó su historia personal, incluyendo las acusaciones de abuso por parte de su hija adoptiva, Dylan Farrow, en 1992. Aunque las autoridades no lograron probar los hechos, Farrow ha mantenido su denuncia y ha tomado un papel activo en movimientos activistas contra la violencia sexual. A pesar de la controversia, Allen continúa su carrera, dirigiendo nuevas películas, y resiste las presiones sociales al sostener que su rutina de trabajo no ha cambiado significativamente.
Además, Allen aprovechó para hablar de su primera novela, titulada *What’s With Baum*, en la que busca explorar nuevos caminos creativos. La realidad del rechazo en Hollywood refleja cómo en la industria, las decisiones sobre colaboraciones pueden estar influenciadas por debates éticos y públicos, afectando la percepción y el reconocimiento de ciertos artistas.
La polémica en torno a Allen pone en evidencia la tensión entre el valor artístico y las posiciones morales en el mundo del entretenimiento, un tema que continúa generando discusión en diferentes ámbitos sociales y culturales.
