La escuela de hostelería Vrulé, ubicada en Torrelodones, Madrid, ha desarrollado un innovador modelo de formación destinado a personas con discapacidad intelectual. El enfoque de esta institución es claro: se busca preparar a sus alumnos para enfrentar el mercado laboral en lugar de limitarse a ofrecer actividades ocupacionales.
Sandra Cabezudo, cofundadora de Vrulé, revela que el establecimiento no solo capacita a los estudiantes, sino que también opera dos bares en Pozuelo y El Escorial donde la mayoría del personal tiene discapacidad. “Los bares están a tope y la respuesta ha sido increíble”, comenta Sandra, subrayando el éxito de su visión inclusiva.
Los alumnos, como Vanesa Mvondo Obama, de 26 años, participan activamente en la preparación y servicio de diversos platillos, mientras desarrollan habilidades prácticas en un entorno real. “Me enseñan a cocinar y también de camarera. Estoy muy feliz aquí”, expresa Vanesa, quien ha encontrado no solo formación, sino una comunidad.
El enfoque de formación de Vrulé se basa en los certificados de profesionalidad de niveles 1, 2 y 3, con una metodología adaptada que enfatiza la igualdad de oportunidades. Sandra destaca la importancia de personalizar los programas de aprendizaje para cada alumno, reconociendo las capacidades individuales en lugar de enfocarse en limitaciones.
Uno de los grandes desafíos que enfrenta la escuela es la percepción social sobre las personas con discapacidad. Sandra trabaja en estrecha colaboración con empresas en el sector hotelero y restaurantero para promover la inclusión. “Nuestro objetivo es que los alumnos trabajen en hoteles y restaurantes, por lo que es fundamental que estas empresas aprendan a valorarlos”, afirma.
Con información de 20minutos.es

