Las propiedades de ocasión representan más del 63% de las ventas y elevan sus precios por encima de las nuevas, ante un mercado con déficit de construcción.
El mercado inmobiliario en México ha experimentado un cambio sustancial en 2025, caracterizado por el liderazgo de la vivienda usada en las operaciones de compraventa. Datos recientes revelan que, en un escenario de alta demanda y poca oferta de nuevas construcciones, más de la mitad de las viviendas adquiridas con financiamiento corresponden a propiedades de segunda mano, dejando en segundo plano a los inmuebles nuevos. Este fenómeno responde a un incremento en los precios de los inmuebles usados, que en promedio aumentaron un 8.7% durante los primeros nueve meses del año, superando el crecimiento del mercado de viviendas nuevas. La persistente escasez de desarrollos nuevos, combinada con trámites lentos y cierta informalidad en el mercado, ha impulsado a los compradores a priorizar opciones ya existentes, que también se valuaron más rápidamente en los últimos trimestres. Además, la política de crédito ha reflejado esta tendencia, al favorecer financiamientos para viviendas usadas, fortaleciendo aún más su posición en la economía inmobiliaria. Estos cambios evidencian un giro hacia una mayor preferencia por propiedades de segunda mano, con implicaciones importantes para el sector y para las familias que buscan opciones accesibles y seguras para adquirir un hogar.
