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Vino mexicano: Premiado pero desprotegido ante subsidios extranjeros

El vino mexicano, a pesar de su creciente reconocimiento internacional, lucha contra subsidios europeos, falta de apoyo gubernamental y alta carga fiscal, limitando su competitividad y consumo interno.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México, México. – Los vinos mexicanos, a pesar de obtener un número récord de medallas en concursos internacionales en 2024 con 870 galardones, enfrentan una competencia desleal debido a los subsidios que la Unión Europea otorga a sus productores. Esta situación, sumada a la eliminación de apoyos gubernamentales en México y una alta carga fiscal, limita el crecimiento y consumo del vino nacional.

Productores del Valle de Guadalupe señalan que mientras Europa destina millones de euros a través de su Política Agrícola Común (PAC) para apoyar la producción, exportación y comercialización de sus vinos, en México se han suprimido subsidios esenciales, incluso para el bombeo de agua. Esto resulta en que solo el 30% del vino consumido en el país sea nacional, con la mayor parte importada de países como Francia, España y Chile.

Salomón Abedrop, presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV), denuncia que los subsidios europeos permiten a sus productores exportar a precios por debajo de los costos de producción, una práctica que considera desleal. La Unión Europea, con una superficie de cultivo de 3.2 millones de hectáreas en 2020 y rendimientos por hectárea significativamente mayores, cuenta con economías de escala y estructuras organizativas consolidadas, como cooperativas, que fortalecen su posición en el mercado global.

En contraste, México eliminó en 2018 la mayoría de los subsidios al sector agroindustrial, incluyendo al vitivinícola. Programas que abarcaban desde sistemas de riego y plantación hasta promoción internacional, operados por agencias como Aserca (eliminada en 2019), fueron sustituidos por el programa Producción para el Bienestar, que otorga montos limitados por productor. La desaparición de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario ha dejado un vacío en el financiamiento accesible para el campo, con tasas de interés privadas que alcanzan el 25% anual.

La carga fiscal es otro obstáculo significativo. Se estima que una botella de vino mexicano de 1,500 pesos puede llegar a pagar hasta 1,000 pesos en impuestos, mientras que una francesa equivalente apenas paga centavos. Este alto porcentaje de impuestos en el valor del vino nacional (46%) frena el consumo interno, que se mantiene bajo con apenas 1.5 litros per cápita al año, muy por debajo de países como Francia (46 litros) o Estados Unidos (10 litros).

A pesar de los desafíos, el CMV impulsa campañas para el consumo local y la capacitación en restaurantes. La inclusión del sector en la campaña federal “Hecho en México” en 2025 busca facilitar su acceso a cadenas comerciales y plataformas de e-commerce. No obstante, los retos estructurales persisten, incluyendo la disminución del presupuesto agrícola federal, la falta de financiamiento y el comercio desleal, que requieren atención para asegurar la competitividad del vino mexicano.

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