La vicepresidenta recorrió la fábrica de neumáticos en un acto polémico que evidencia el impacto de las políticas de apertura comercial en el sector automotor nacional.
En conmemoración del Día de la Industria Nacional, la vicepresidente Victoria Villarruel realizó una visita a la planta de neumáticos Fate, un símbolo de los desafíos que enfrenta la producción local debido a la apertura de importaciones. La visita generó controversia, ya que los trabajadores criticaron que las políticas gubernamentales, especialmente las facilitadas por la reciente Ley de Bases, han favorecido la entrada masiva de neumáticos importados, principalmente desde China y Brasil. Estos países han ganado cuota de mercado en Argentina ante la reducción de aranceles implementada en la gestión libertaria, lo que ha provocado una importante crisis en el sector.
Desde abril, Fate ha enfrentado despidos y suspensiones en su planta, afectando a los empleados y generando descontento sindical. La intervención de Villarruel no pasó desapercibida para los gremios, que la calificaron como una provocación en medio de la situación. Los delegados sindicales entregaron a la vicepresidenta un documento donde acusaron que la política de importación indiscriminada ha sido utilizada por empresas para justificar despidos y reducir costos, perjudicando la producción nacional.
La crisis en la industria de neumáticos no sólo afecta a Fate; Pirelli ha visto detener su producción por exceso de inventario, y otras multinacionales han movilizado inversiones fuera del país, reemplazando mano de obra local por importaciones o actividades de menor intensidad laboral. La situación refleja los efectos económicos de las políticas comerciales en un sector clave para la economía argentina, que pelea por mantener la competitividad y el empleo.
