Buenos Aires, Argentina. – Eli Cohen, el famoso espía israelí, construyó su identidad encubierta en esta ciudad antes de infiltrarse en el régimen sirio. Su habilidad para crear una nueva vida en Argentina fue clave para su posterior éxito en la inteligencia y su dramática captura en 1965.
Cohen arribó a Buenos Aires el 6 de febrero de 1961, bajo la identidad de Kamal Amin Thaabet, un musulmán de Líbano. Este cambio de identidad fue meticulosamente planeado, y en su primer reporte a Tel Aviv, presentó su historia como un refugiado. Desde ese momento, su vida en la capital argentina se transformó en una parte fundamental de su misión.
La ejecución de Eli Cohen en Damasco fue un acto propagandístico del régimen sirio. El general Amin El-Hafez, herido en su orgullo por la infiltración del agente israelí, utilizó su muerte como una forma de reafirmar su poder. La brutalidad de este evento se convirtió en un símbolo de la guerra fría entre Israel y Siria.
Años después de su ejecución, el Mossad publicó informes que revelan detalles de su operación en Buenos Aires. Cohen no solo trabajó en la recolección de información crítica, sino que su destreza social le permitió generar confianza entre círculos influyentes, un logro que persiste como un ejemplo en los servicios de inteligencia actuales.
Hoy, el legado de Eli Cohen sigue vigente, impulsando estudios y análisis sobre su vida y actividades. Su paso por Buenos Aires es recordado no solo como un capítulo crucial en su historia, sino también como un testimonio del arte del espionaje.

