El partido busca mantener su relevancia ante la pérdida de colaboradores clave, explorando acuerdos con otros institutos políticos en Monterrey.
El partido Vida Nuevo León se enfrenta a una notable pérdida de perfiles políticos de cara a las elecciones del 2027, lo que ha puesto en aprietos la estrategia del dirigente Jaime Ochoa Hernández para asegurar su supervivencia. Esta situación ha impulsado al líder del grupo a explorar nuevos horizontes, considerando alianzas con espacios como Palacio de Cantera y el PRI en busca de fortaleza política.
En los últimos meses, algunos de sus principales integrantes han decidido unirse a otros partidos. Por ejemplo, los regidores de Vida en Monterrey, acompañados por la senadora Judith Díaz, optaron por sumarse a las filiales de Morena, alejándose de su anterior grupo municipal. Pese a estos movimientos, los representantes de Vida en Zuazua y García aún intentan definir su rumbo, enfrentados a la dinámica interna del partido y las opciones de alianzas internas con diversos bloques políticos.
El comandante de la fuerza política, Jaime Ochoa Hernández, ha acelerado los contactos con diferentes partidos, incluyendo al PRI, ante la incertidumbre de una estructura propia sólida y con recursos limitados. La estrategia, similar a la de otros partidos pequeños que han buscado alianzas con aliados mayores, enfrenta retos debido a las escasas prerrogativas y posibilidades de impacto directo en el Congreso local si no logran consolidar una base sólida.
Asimismo, el exlíder Patricio Zambrano, quien jugó un papel importante en el crecimiento del partido en la capital, ya no forma parte de Vida NL, pues ahora milita en Movimiento Ciudadano, buscando acceder al Congreso. Mientras tanto, en Morena celebran la incorporación de los regidores que se unieron a su bancada, superando en número a más de una oposición, aunque internamente mantienen cautela respecto a una eventual confrontación con la administración municipal de Adrián de la Garza en Monterrey.
Este escenario refleja las difíciles circunstancias por las que atraviesan los partidos pequeños en la política local, enfrentados a la competencia y a la necesidad de alianzas estratégicas para mantenerse relevantes en un panorama cada vez más consolidado.
