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La vida de José de San Martín en su retiro en Francia

José de San Martín vivió en Francia buscando tranquilidad, pero siempre extrañó Mendoza, su hogar.

Por Redacción1 min de lectura
El Libertador anhelaba Mendoza mientras disfrutaba de la tranquilidad europea.
El Libertador anhelaba Mendoza mientras disfrutaba de la tranquilidad europea.
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Évry, Francia. – José de San Martín, tras su luna de miel, se estableció en una casa en Évry, cerca de París, donde intentó recuperar deudas del gobierno argentino. Con el apoyo de su amigo Alejandro Aguado, adquirió una mansión, que ahora es un símbolo de su legado.

La residencia de San Martín contaba con un amplio jardín donde cultivaba flores y hortalizas, adaptándose a su estilo de vida tranquilo. Por más de tres años, el Libertador encontró paz en este entorno, disfrutando de la naturaleza y rechazando la vida agitada de París.

En cartas a amigos como Pedro Molina y Tomás Guido, San Martín expresaba su satisfacción por la tranquilidad, aunque no ocultaba su nostalgia por Mendoza. La lejanía de su patria le generaba un vacío, pues prefería la vida en su chacra a las comodidades de Europa.

Durante su estancia, San Martín vivió entre su casa en Évry y otra en el distrito de Saint-Georges, donde también pasaba parte del año. Su vida en Francia estuvo marcada por una búsqueda de bienestar que contrastaba con su añoranza por su tierra natal.

El Libertador cultivó una relación profunda con su familia, compartiendo momentos significativos en su hogar. A pesar de su dedicación a la paz y el descanso, su corazón siempre anheló regresar a Mendoza, su verdadero hogar.

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