El dominio de Verna en la provincia se reafirmó tras la victoria en Santa Rosa y dejó en evidencia la división interna del peronismo local durante los comicios.
La elección en La Pampa reflejó una significativa consolidación del liderazgo de Carlos Verna en medio de una interna marcada por tensiones dentro del peronismo provincial. Aunque el Partido Justicialista obtuvo un resultado favorable en la capital, Santa Rosa, con una diferencia de aproximadamente 6500 votos, la provincia en su conjunto mostró una derrota en los principales distritos.
A nivel institucional, el peronismo logró recuperar una banca y mantener dos diputados en un contexto en el que las fuerzas oficialistas enfrentaron dificultades en otras localidades. La victoria en Santa Rosa fue clave para asegurar el control del Poder Legislativo y proyectar una visión de continuidad para los sectores ligados a Verna.
El actual gobernador, Sergio Ziliotto, quien no puede buscar reelección, intentó impulsar candidatos alineados con su postura, pero enfrentó resistencia por parte de Verna, que mantuvo su influencia en gran parte del territorio. La tensión fue visible en los incidentes ocurridos en la noche del domingo, cuando simpatizantes del mandatario intentaron impedir la entrada de Luciano di Nápoli, intendente de Santa Rosa y referente potencial de la sucesión, a un acto de cierre de campaña. Finalmente, Ziliotto ordenó su ingreso, evidenciando la división interna en el oficialismo.
Aunque Verna mantiene una fuerte presencia en la política provincial, su estrategia de desplazar a figuras cercanas a Ziliotto y consolidar su poder se vio plasmada en esta elección, que además dejó heridas abiertas y un panorama incierto para futuras candidaturas. La tensión entre las facciones internas del peronismo en La Pampa continúa siendo un factor determinante en el escenario político local.
Es importante contextualizar estas disputas internas en el marco del fortalecimiento de Verna, quien busca asegurar su influencia más allá de su mandato y evitar que su sucesor pueda disputar su liderazgo. La elección refuerza la posición del exgobernador en una región donde sus aliados y adversarios siguen en una pugna por el control político.
