Ciudad de México. – Un reciente estudio publicado en The New England Journal of Medicine ha revolucionado la comprensión de la vaginosis bacteriana (VB), la infección vaginal más común a nivel mundial, al demostrar que puede transmitirse sexualmente y debe ser tratada como tal.
Durante décadas, la ginecología consideró la VB como un problema exclusivo de las mujeres, a pesar de que las bacterias asociadas también se encontraban en los hombres. Tratamientos ineficaces dejaban a las pacientes en un ciclo de reinfección.
El innovador ensayo clínico, que siguió a 150 parejas heterosexuales, administró antibióticos a las mujeres y a la mitad de sus parejas masculinas. Los resultados fueron tan contundentes que el estudio se disolvió prematuramente para tratar a todos los participantes, demostrando la eficacia del tratamiento en pareja.
Esta evidencia ha llevado a importantes cambios en las recomendaciones médicas. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos sugirió a sus miembros tratar a las parejas masculinas de pacientes con VB persistente. California se convirtió en el primer estado en recomendar el tratamiento de parejas masculinas, seguido por la ciudad de Nueva York, que ahora ofrece este tratamiento en todas sus clínicas de salud sexual.
La clasificación de la VB como una Infección de Transmisión Sexual (ITS) plantea un debate sobre la definición y utilidad del término. Los expertos señalan que muchas ITS no se limitan a la penetración y que la VB, al ser un desequilibrio del microbioma vaginal más que una infección por un solo patógeno, desafía las definiciones binarias.
Históricamente, un experimento en 1955 asoció la VB con la transferencia de patógenos, llevando a la denominación de la bacteria Gardnerella vaginalis. Sin embargo, estudios posteriores fallaron en replicar hallazgos, consolidando la idea de que la VB era un problema femenino.
A pesar de la controversia, el reconocimiento de la VB como una infección que se propaga sexualmente abre la puerta a estrategias de salud pública más efectivas y a un enfoque de tratamiento que involucra a la pareja. Esto es crucial, ya que la VB no solo causa malestar, sino que también puede complicar embarazos y aumentar el riesgo de contraer otras ITS.
Médicos como la Dra. Caroline Mitchell han expresado la necesidad de un enfoque renovado, comparando la VB con un “césped que se ha fertilizado demasiado”, sugiriendo un desequilibrio más que una infección simple. La nueva perspectiva transforma la VB de un problema individual a uno compartido, redefiniendo la salud sexual y reproductiva.
