Tras siete semanas de parálisis, el Senado aprueba un acuerdo que evitará un nuevo cierre y permitirá normalizar servicios públicos afectados.
Tras 42 días de inacción, el Congreso estadounidense alcanzó un acuerdo bipartidista que permitirá la reapertura de la administración pública, poniendo fin al cierre más prolongado de su historia. La negociación culminó con el respaldo de una minoría de senadores demócratas, quienes aceptaron condiciones que incluyen la protección laboral de empleados federales afectados por despidos temporales impulsados por la administración del expresidente Donald Trump. La iniciativa fue resultado de intensas conversaciones entre líderes republicanos y un grupo de senadores de ambos partidos, quienes lograron mantener el apoyo necesario para avanzar en la aprobación del paquete presupuestario. La situación provocó el cese de operaciones en numerosos servicios gubernamentales y complicaciones en áreas críticas como la aviación, en medio de una fuerte crisis política y social. La resolución, que corresponde a fondos hasta enero, facilitará la reincorporación de miles de trabajadores y la reactivación de instituciones, aunque algunos servicios, como el transporte aéreo, aún requerirán días para volver a la normalidad. La aprobación del acuerdo en la Cámara de Representantes está pendiente y es clave para que el gobierno retome sus funciones plenamente.
