La Corte que inició en 1995 cierra un ciclo y deja paso a un modelo electo por voto ciudadano, marcando un cambio histórico en la justicia mexicana.
El pasado 19 de agosto, la Suprema Corte de Justicia de la Nación llevó a cabo su última sesión del Pleno bajo el esquema de ministros propuestos por el Ejecutivo y elegidos por el Senado, vigente desde 1995. La ministra presidenta Norma Piña cerró esta fase con un mensaje que destacó la importancia de la institución como pilar de la justicia constitucional y defensora de los derechos humanos en México. La justicia mexicana atraviesa un cambio significativo, ya que a partir del 1 de septiembre, un nuevo modelo de Corte comenzará a funcionar, en el que los ministros serán elegidos mediante voto popular. Esta transición representa una reivindicación de la participación ciudadana en la selección del máximo órgano judicial y marca el inicio de una era donde las decisiones tendrán un impacto aún mayor en la democracia del país. La historia y la sociedad serán las encargadas de juzgar los legados dejados por los ministros en estas últimas décadas, en un momento en que la legitimidad y la ética judicial toman un papel clave para el futuro del país.
