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Trump y UE: Tensión por agenda verde y digital en 2026

Donald Trump sigue siendo una amenaza para la agenda verde y digital de la UE en 2026. Estados Unidos presiona a Bruselas con aranceles y advertencias comerciales para modificar regulaciones que considera perjudiciales para sus empresas.

Por Redacción2 min de lectura
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Ciudad de México. – Donald Trump representa una amenaza latente para las agendas verde y digital de la Unión Europea en 2026, a pesar de las concesiones recientes de Bruselas. La administración estadounidense mantiene una estrategia de presión mediante aranceles, restricciones y advertencias comerciales para influir en la regulación europea en favor de empresas de Estados Unidos.

Las medidas europeas de reducción de exigencias medioambientales y flexibilización de normativa digital no han disuadido la ofensiva de Washington, que considera que las reglas europeas perjudican a sus compañías y amenaza con represalias.

La relación transatlántica vive un nuevo episodio de tensión. A pesar de que la UE eliminó la prohibición total de motores de combustión para 2035 y moderó obligaciones ambientales, la Casa Blanca critica el Pacto Verde Europeo.

El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló “desequilibrios gigantescos” en el comercio transatlántico y acusó a la UE de crear barreras regulatorias para bienes y servicios estadounidenses, atribuyendo el problema a las propias reglas europeas más que a la competitividad de la UE.

A pesar de que la UE eximió al 80 % de las empresas de ciertas obligaciones ambientales, las directivas de Información sobre Sostenibilidad Corporativa y de Diligencia Debida continúan aplicándose a grandes compañías extranjeras, incluidas las estadounidenses. Greer calificó estas normas de “inadecuadas” y recordó que el acuerdo arancelario incluye garantías para evitar que la legislación verde obstaculice la actividad empresarial, insinuando la posibilidad de ruptura del pacto comercial si no hay más concesiones.

El conflicto se extiende a la regulación digital, con las leyes europeas de Servicios Digitales (DSA) y de Mercados Digitales (DMA) como foco de fricción. Estas normativas han resultado en sanciones millonarias para gigantes tecnológicos como Apple, Meta, Google y X, además de investigaciones abiertas contra Microsoft y Amazon por su posición en el mercado de computación en la nube.

La vicepresidenta y comisaria de Competencia de la UE, Teresa Ribera, reafirmó el compromiso de Bruselas con la aplicación de sus normas, declarando: “Es posible que haya quien prefiera que miremos hacia otro lado cuando las grandes compañías tecnológicas incumplen nuestras normas. No lo haremos”.

Ante este escenario, el secretario de Comercio de EU, Howard Lutnick, sugirió que la UE podría recibir miles de millones en inversión anual si relaja su marco digital. Bruselas ha respondido con una estrategia ambigua, aliviando parte de la regulación de Inteligencia Artificial pero manteniendo firme el núcleo de su legislación.

La Oficina del Representante Comercial de EU advirtió que, si la UE insiste en medidas “discriminatorias”, Washington utilizará “todos los instrumentos a su disposición para contrarrestar medidas irrazonables”, mencionando específicamente a empresas europeas como SAP, Siemens, DHL y Capgemini. La Comisión Europea rechazó las acusaciones, defendiendo la equidad y justicia de sus normas para todas las empresas que operan en el mercado único.

Las amenazas explícitas, las posibles sanciones cruzadas y las tensas negociaciones configuran un escenario de confrontación prolongada entre Estados Unidos y la Unión Europea en materia digital y ambiental.

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