La medida autoriza operaciones militares de EE. UU. contra organizaciones terroristas en la región, incluyendo México, sin anuncio público oficial.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó en secreto una orden ejecutiva que autoriza al Pentágono a emplear fuerza militar directa contra ciertos cárteles del narcotráfico en América Latina, incluido México. La decisión, considerada por su administración como una medida contra organizaciones terroristas extranjeras, fue reportada por The New York Times.
En la conferencia matutina del viernes 8 de agosto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, descartó una posible invasión de Estados Unidos en México tras la orden de Trump. “Estados Unidos no va a venir a México con militares. Cooperamos y colaboramos, pero no habrá invasión; eso está descartado”, afirmó.
Senadores mexicanos coincidieron en que no se permitirá ninguna injerencia militar unilateral del gobierno estadounidense en territorio nacional. La orden de Trump permite a las fuerzas armadas estadounidenses realizar operaciones marítimas y terrestres contra cárteles considerados terroristas, incluyendo al Tren de Aragua, Mara Salvatrucha, cárteles de Venezuela como los Soles, y organizaciones mexicanas como el CJNG, cártel de Sinaloa, y otros grupos delictivos en el sur de México. Estas agrupaciones fueron designadas como terroristas en febrero pasado por el Departamento de Estado.
Fuentes cercanas a la Casa Blanca indicaron que la orden fue emitida en abril pasado y que ya hay planes en desarrollo para operativos en el territorio extranjero. La medida busca fortalecer la lucha contra el tráfico de fentanilo, vinculado principalmente a cárteles mexicanos, y que ha generado una crisis de muertes por sobredosis en Estados Unidos.
La orden se conoció sin anuncio público oficial y ha provocado preocupación entre expertos legales, quienes advierten riesgos de violaciones internacionales si Estados Unidos realiza operaciones militares sin autorización del Congreso. La medida también refuerza la capacidad de Estados Unidos para actuar unilateralmente contra estos grupos en el extranjero.
En paralelo, en febrero, el Departamento de Estado designó al Cártel de los Soles de Venezuela como organización terrorista extranjera, vinculándolo con Nicolás Maduro y ofreciendo una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de su líder. La designación busca justificar acciones contra estas organizaciones y sus vínculos internacionales.
Respecto a México, tanto el gobierno de López Obrador como el de Claudia Sheinbaum han rechazado cualquier injerencia militar. Sin embargo, la presidenta presentó una reforma constitucional para reforzar la soberanía, modificando artículos 40 y 19 para impedir cualquier intervención extranjera y sancionar severamente a quienes participen en delitos relacionados con armas, especialmente si están vinculados a actores externos.
Sobre detenciones en Estados Unidos, destaca el caso de Ismael “El Mayo” Zambada, detenido el 25 de julio en El Paso, Texas. La versión oficial indica que fue entregado por autoridades mexicanas, pero Zambada sostiene que fue secuestrado en una emboscada y trasladado contra su voluntad. La historia recuerda el secuestro del ginecólogo Humberto Álvarez Machain en 1985, involucrado en la muerte del agente Enrique “Kiki” Camarena, y que derivó en un tratado bilateral para prohibir secuestros transfronterizos. La controversia en torno a la captura de “El Mayo” Zambada revive estas tensiones legales y diplomáticas, considerando que su defensa argumenta que fue un secuestro ilegal conforme al tratado vigente.
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