Nueva York, Estados Unidos. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abordó las especulaciones sobre su estado físico, atribuyendo su vitalidad a su genética y revelando hábitos de salud poco convencionales. A sus 79 años, Trump defendió su energía en una entrevista telefónica con The Wall Street Journal.
Trump detalló que consume 325 miligramos de aspirina al día, una dosis considerablemente superior a la recomendada médicamente. Explicó que esta práctica, que mantiene desde hace 25 años, la realiza por una mezcla de hábito y “superstición”, creyendo que ayuda a prevenir la “sangre espesa” en su corazón, a pesar de que esto le cause hematomas visibles.
Respecto a su estilo de vida, el mandatario enfatizó la importancia de la genética sobre el ejercicio físico, calificando el ejercicio en cintas de correr como “aburrido”. Para él, el golf es suficiente para mantener su “energía perfecta”.
Sobre sus hábitos de descanso, Trump aseguró no necesitar dormir mucho y justificó cerrar los ojos durante reuniones de trabajo por ser “relajante”.
El reporte también mencionó condiciones de salud como la insuficiencia venosa, una inflamación crónica en la parte baja de las piernas, y el uso de maquillaje en las manos para disimular hematomas o heridas producto de la fragilidad capilar, consecuencia de la alta dosis de aspirina.
A pesar de su edad, su médico personal, Sean Barbarella, afirmó que el presidente goza de una “salud excepcional” y está plenamente capacitado para ejercer sus funciones.
