Las recientes declaraciones de Trump sacuden la relación con grupos proarmas en un contexto polémico.
El expresidente Donald Trump ha generado controversia al hacer comentarios que contradicen su postura histórica sobre la Segunda Enmienda. Tras la muerte de Alex Pretti en Minneapolis, Trump sugirió que no se deberían portar armas, desafiando los principios de grupos defensores del derecho a poseerlas. Esto representa un giro inesperado en su relación con la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y otros aliados tradicionales. A pesar de haber respaldado leyes más estrictas en el pasado, su gobierno ahora enfrenta críticas tanto de sus opositores como de los proarmas. Este conflicto refleja una tensión creciente dentro del Partido Republicano, mientras la NRA lucha por mantener su influencia en un entorno cambiante de la política armamentista.

