La pieza, elaborada en plata y aventurina por TANE, combina tradición, creatividad y significado patrio para honrar a los ganadores de la carrera.
El trofeo del Gran Premio de México 2025 refleja una combinación de artesanía, historia y simbolismo en cada uno de sus detalles. La pieza, fabricada en plata de alta pureza, se apoya en una base de aventurina, una piedra semipreciosa de cuarzo verde que aporta un toque distintivo. La casa joyera TANE, reconocida por su maestría en orfebrería mexicana, diseñó un modelo inspirado en las alas del águila que aparece en la bandera nacional, formando una copa cónica que simboliza el espíritu de la carrera.
En la parte posterior, el trofeo exhibe la bandera tricolor mediante esmalte, resaltando la identidad nacional y contrastando con el brillo del metal. La producción consiste en cuatro ejemplares, uno para cada podio y escudería ganadora, en tamaños variados que van desde los 46 hasta los 60 centímetros de altura. Para conmemorar los diez años del GP en la Ciudad de México, se estrenó una edición especial que rememora la primera copa entregada en 2015, en la que diversos campeones mundiales han inspirado a lo largo de la última década.
Este trofeo ha sido entregado en diferentes ediciones a destacados pilotos, incluyendo a Nico Rosberg en 2015, Lewis Hamilton en 2016 y 2019, Max Verstappen en varias ocasiones, así como a Carlos Sainz en 2024. La elección de estos materiales y diseño no solo busca reflejar la cultura mexicana, sino también honrar la historia y el prestigio de una de las competencias automovilísticas más importantes en Latinoamérica.
En un contexto más amplio, el arte y la tradición mexicanas se consolidan como elementos distintivos del evento, elevando su reconocimiento internacional y fortaleciendo la identidad local en cada edición del Gran Premio.
