La presidenta electa busca transformaciones profundas en el país, pero enfrenta desafíos legislativos.
Laura Fernández, presidenta electa de Costa Rica, logró una victoria contundente en la primera vuelta electoral, superando expectativas. A pesar de su triunfo, el Partido Pueblo Soberano (PPSO) no aseguró la mayoría calificada necesaria en el Congreso, lo que limita su capacidad para implementar reformas profundas.
Con al menos 30 escaños, el oficialismo debe negociar con otras fuerzas políticas para avanzar en temas clave. Aunque se anticipan cambios significativos, la dificultad en alcanzar consenso podría restringir su agenda legislativa. Esta situación permite que la oposición, encabezada por Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional, cobre relevancia en el nuevo panorama político.

