Jaramijó, Manabí. – Un helicóptero militar se desplomó en un área cercada en Jaramijó, llevando a la muerte a la ministra de Defensa, Guadalupe Larriva, su hija, Claudia Ávila, y cinco oficiales del Ejército. Este accidente dejó impacto en la nación ecuatoriana, siendo una de las peores tragedias aéreas en la historia del país.
El 24 de enero de 2007, María, residente local, fue una de las primeras en escuchar el estruendo que resonó en la noche. Mientras algunos se acercaban al lugar del incidente, ella permaneció en casa, paralizada por el miedo. Siguieron días de interrogatorios por parte de las autoridades que buscaban esclarecer el suceso.
Las investigaciones revelaron que el helicóptero de Larriva chocó con otra aeronave durante un ejercicio militar nocturno. Los informes indicaron fallos de comunicación y conciencia situacional entre los pilotos. Además, la participación de civiles en un ejercicio de esta naturaleza fue identificada como un error crítico.
La Corte Nacional de Justicia determinó la responsabilidad del Estado en un proceso que culminó con compensaciones económicas y la orden de disculpas públicas. La historia de Guadalupe Larriva es también un recordatorio de los riesgos de la falta de protocolos en situaciones críticas, especialmente en un entorno militar.
Años después de la tragedia, se erige en Jaramijó una escuela en honor a Larriva, que recuerda su legado como la primera mujer en liderar el Ministerio de Defensa de Ecuador. La tragedia dejó cicatrices, y el eco del accidente sigue presente en la memoria de quienes vivieron esa noche fatídica.

