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El tráfico de Tijuana y la necesidad de un cambio estructural

A pesar de las nuevas vialidades, Tijuana enfrenta un desafío en la movilidad que requiere cambios en hábitos y planeación urbana.

Por Redacción1 min de lectura
Aunque se construyen nuevas vialidades, la movilidad sigue siendo un desafío por hábitos y falta de infraestructura.
Aunque se construyen nuevas vialidades, la movilidad sigue siendo un desafío por hábitos y falta de infraestructura.
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El tráfico en Tijuana es un reflejo de un problema más profundo que va más allá de la construcción de nuevas vialidades. Si bien estas obras logran aliviar temporalmente los congestionamientos, la realidad es que la ciudad enfrenta un paradigma que replica hábitos de movilidad ineficientes. Con el incremento de vehículos en circulación y un uso predominante del automóvil, las congestiones pronto regresan.

La población se ha acostumbrado a depender del coche como la opción principal para trasladarse. Este fenómeno se agrava por las rutinas escolares que llevan a los padres a realizar múltiples trayectos al día. En muchas casas se generan hasta seis recorridos adicionales, lo que aumenta la carga sobre las vialidades. Además, este patrón se ve intensificado por la alta cantidad de vehículos extranjeros que circulan en la ciudad, contribuyendo a la saturación sin cumplir con las normativas locales.

La situación se complica aún más por la falta de soluciones pequeñas, pero efectivas, que son fundamentales para una circulación fluida. Elementos como semáforos sincronizados, una adecuada señalización y mantenimiento de la infraestructura vial son aspectos que requieren atención continua. Un bache o un semáforo descoordinado pueden transformar un trayecto sencillo en una travesía frustrante.

El crecimiento desmedido hacia zonas periféricas obliga a muchos a desplazarse largas distancias para acceder a sus trabajos o servicios esenciales. Si bien existen diagnósticos y planes urbanos que proponen soluciones, se requiere una aplicación efectiva y un compromiso colectivo para abordar la movilidad. Este problema no es solo tarea de las autoridades, cada individuo tiene un papel en transformar los hábitos de transporte.

Las nuevas vialidades son un paso hacia un entorno menos congestionado, pero no son suficientes. La verdadera solución radica en promover el uso compartido del automóvil, mejorar el transporte público y fomentar alternativas de movilidad que reduzcan la dependencia del vehículo privado. Sin un cambio en la forma de movernos, todos los esfuerzos por mejorar la infraestructura resultarán efímeros.

Con información de elimparcial.com

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