Empleados del organismo fiscal enfrentan recortes y exigencias laborales pese al aumento en recaudación tributaria.
En medio de un entorno de crecimiento en la recaudación fiscal, los empleados del Servicio de Administración Tributaria (SAT) han iniciado movilizaciones en la Ciudad de México y otras regiones para demandar el cumplimiento de un incremento salarial prometido. A pesar de que las cifras tributarias reportaron un récord de ingresos, las jornadas laborales excesivas, que en ocasiones superan las 15 horas, continúan siendo una queja recurrente entre los fiscalizadores, quienes enfrentan largas horas de trabajo en condiciones que ellos consideran deshumanizantes.
La protesta se llevó a cabo en la Avenida Hidalgo, cercana a la sede principal del SAT, donde los trabajadores expresaron su discomfort por la falta de respuesta ante sus peticiones de aumento, además del pago atrasado por horas extras y retroactivos. Informes internos revelan que en años previos, las autoridades justificaban la austeridad como un motivo para no otorgar incrementos, aún cuando la recaudación ha alcanzado niveles históricos. Este descontento se ha difundido en el contexto de un escenario en el que la presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido los esfuerzos del equipo del titular del SAT, Antonio Martínez Dagnino, aunque minimizó la relevancia de las movilizaciones.
Expertos en política fiscal consideran que, pese a los avances en la recaudación, no se refleja en mejoras sustanciales en las condiciones laborales de los empleados responsables de fiscalizar y recaudar impuestos. La prolongación de jornadas laborales y la falta de reconocimiento económico pueden afectar tanto la salud de los empleados como la eficiencia en la fiscalización, aspectos que demandan atención urgente en el sector público. Además, se suspendieron operaciones en varias oficinas del SAT en diferentes estados, lo que refleja el impacto de las protestas en la atención a los ciudadanos.
