Municipio, Estado. – La relación entre México y Cuba, que ha perdurado más de un siglo, enfrenta un nuevo desafío en 2026. La presión de Estados Unidos en medio de la “Doctrina Trump” pone en riesgo esta conexión histórica, que ha sido símbolo de resistencia y apoyo mutuo.
Expertos advierten que el gobierno mexicano se encuentra en una encrucijada, con poco margen de maniobra. El respaldo económico y diplomático que anteriormente ofrecía México a Cuba se ve amenazado por las políticas agresivas de Washington y por la vulnerabilidad económica que enfrenta el país.
La alianza entre ambos países se remonta a 1902, cuando México fue uno de los primeros en reconocer la independencia de Cuba. Durante la Guerra Fría, México mantuvo su embajada en La Habana, resistiendo la presión de Estados Unidos por aislar a la isla, convirtiéndose en un mediador en conflictos de la región.
Con la llegada de la Cuarta Transformación, la relación se estrechó aún más, pero hoy se enfrenta a un dilema. La dramática crisis energética en Cuba, impulsada por el colapso del apoyo de Venezuela, hace que México actúe como un proveedor estratégico. Sin embargo, las contribuciones de México son insuficientes para sostener la infraestructura cubana.
La política estadounidense actual, impulsada por Donald Trump, presiona a México en sus decisiones. Nuevas tensiones pueden provocar un colapso económico en Cuba y un aumento en la migración, creando inestabilidad en la región. Especialistas advierten que la estrategia de presión extrema podría resultar contraproducente, llevando a una crisis migratoria masiva similar a la situación en Venezuela.

