Expertos advierten que la calma engañosa podría dar paso a un período de mayor actividad en la segunda mitad del año La temporada de ciclones en la cuenca del océano Atlántico, que hasta ahora ha mostrado una calma engañosa, podría experimentar un cambio significativo a finales de agosto. Juan Vázquez Montalvo, meteorólogo del Comité Institucional para la Atención de los Fenómenos Meteorológicos Extremos (Ciafeme) de la Universidad Autónoma de Yucatán, advierte que la percepción de tranquilidad puede ser temporal y que las condiciones podrían volverse más activas en las próximas semanas. Según los modelos de pronóstico, los primeros 15 a 20 días de agosto continuarán con una relativa calma en la región tropical del Atlántico. Sin embargo, en la zona subtropical, cerca de la costa este de Estados Unidos, sí se registran condiciones distintas, con una actividad atmosférica que podría intensificarse. Esta diferencia en las zonas indica que, aunque en el Caribe y en la región tropical aún no se anticipan ciclones, la situación puede cambiar rápidamente. El experto explicó que a finales de agosto se espera que se establezca una fase muy favorable para la oscilación Madden-Julian, un patrón atmosférico que favorece la formación de ciclones tropicales. Este fenómeno, que influye en la actividad ciclónica, podría generar condiciones propicias para la formación de estos sistemas en la zona. Además, resaltó que entre el 20 de agosto y el 15 de octubre se pronostica la mayor actividad de la temporada, periodo en el que se esperan el 90% de los ciclones tropicales, incluidas las tormentas y huracanes. Vázquez Montalvo recordó que en septiembre se han registrado históricamente los mayores impactos de ciclones intensos en la Península de Yucatán, especialmente en Yucatán. El huracán Isidoro, en 2002, y el huracán Dean, en 2007, son ejemplos de eventos de gran intensidad que afectaron la región, ambos a finales de agosto. La recurrencia de estos fenómenos en esa época ha marcado l
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