Un funcionario estatal afirma que no existe prohibición legal para esta práctica y destaca su potencial para reducir importaciones de gas natural.
El debate sobre la utilización del fracking en México cobra nuevamente fuerza en el contexto del estado de Tamaulipas, donde voces oficiales consideran que la práctica podría ser reactivada sin infringir leyes vigentes. Durante el Congreso Internacional de Energía en Tamaulipas, el secretario de Desarrollo Energético, Walter Ángel Jiménez, afirmó que la política pública ha limitado la operación de esta técnica, aunque legalmente no hay prohibiciones que lo impidan. Este posicionamiento surge en medio de discusiones a nivel nacional impulsadas por el reciente Plan Estratégico de Petróleos Mexicanos (Pemex), que contempla explorar yacimientos no convencionales con ayuda de fractura hidráulica avanzada. Mientras la secretaria de Energía indica que el gobierno no avala el fracking, en Pemex se evalúan nuevas tecnologías que reducirían el impacto ambiental y permitirían su uso en ciertas áreas productivas. Las zonas de interés en Tamaulipas, como la Cuenca de Burgos y la cuenca Tampico-Misantla, son consideradas claves para incrementar la producción de gas —estimada en un 30 a 40% del volumen actualmente importado— lo que podría disminuir la dependencia energética del extranjero. La posible reactivación del fracking genera expectativas en el sector petrolero, aunque aún existen dudas sobre su implementación y sobre cómo afectaría el compromiso ambiental y las regulaciones futuras en el país. Este escenario refleja una tendencia de revisión de técnicas extractivas más modernas y sostenibles, en un momento donde la política energética busca equilibrar producción y protección ambiental, además de mantener la competitividad en el mercado energético global.
