La creación de esta supermáquina fortalecerá la investigación y el desarrollo tecnológico en México, apoyando tanto al sector público como privado.
En una reciente conferencia de prensa, autoridades del gobierno mexicano anunciaron el proyecto para la construcción de “Coatlicue”, una supercomputadora que, tras su implementación, se posicionará como la más potente de América Latina. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó que la obra comenzará en enero del 2026, aunque aún no se define la ubicación definitiva del equipo.
Este avance tecnológico busca potenciar la resolución de problemas públicos que requieren un alto nivel de procesamiento, además de facilitar investigaciones científicas de punta en áreas estratégicas para el país. Otra de sus funciones será ofrecer capacidad de cálculo para apoyar a emprendedores y brindar servicios de cómputo masivo a la iniciativa privada, impulsando así la innovación en diversos sectores económicos.
El proceso de construcción abarcará aproximadamente dos años e incluirá fases como la planeación, diseño, licitaciones, obra civil, integración tecnológica y validación final. La supercomputadora estará conectada al Clúster Nacional de Supercómputo, una red que integrarán universidades y centros de investigación públicos, fortaleciendo la colaboración académica y tecnológica a nivel nacional.
Este proyecto refleja un esfuerzo estratégico para elevar la infraestructura digital del país y mantener a México a la vanguardia en nuevas tecnologías de cálculo avanzado, promoviendo un entorno que favorezca la innovación y el desarrollo sustentable.
