La resistencia de la sociedad civil fue crucial en la derrota de ETA, un fenómeno que ha sido subestimado por la literatura académica internacional. Un nuevo libro de Javier Argómaniz, publicado por Oxford University Press, destaca cómo las movilizaciones ciudadanas contribuyeron a reducir la violencia de un asesinato casi diario a la rendición de los terroristas.
Argómaniz, presente esta semana en Vitoria para un seminario sobre su libro, explica que la resistencia civil puede debilitar indirectamente a un grupo terrorista a través de cuatro mecanismos: la deslegitimación de la violencia, el fortalecimiento de la cohesión social, la erosión del apoyo a ETA en su entorno político y el fomento de un debate interno sobre la transición hacia métodos pacíficos.
El académico hace hincapié en que los movimientos pacifistas desempeñaron un papel fundamental en la creación de una cultura de paz en una España con poca tradición democrática. Aunque otras entidades también contribuyeron, el movimiento cívico se destacó por su labor pedagógica que buscaba enseñar el valor de la democracia y del estado de derecho. Según Argómaniz, este enfoque es ignorado en gran medida en las investigaciones sobre cómo la sociedad civil puede influir en el curso de las campañas terroristas.
Las organizaciones impulsadas por la sociedad civil lograron edificar una imagen de credibilidad al no alinearse estrictamente con intereses políticos. Su objetivo era demostrar a ETA que existía una mayoría social opuesta a la violencia, lo cual ayudó a debilitar la imagen romántica que algunos tenían de la organización. Estos actos de resistencia se convirtieron en un "cortafuegos" contra el reclutamiento de nuevos militantes.
Un hecho que marcó un hito fue el asesinato de Miguel Ángel Blanco, un concejal del PP. La respuesta masiva y emotiva de la sociedad al exigir su liberación significó un cambio fundamental en la movilización cívica, evidenciando un profundo deseo de paz y rechazo a la violencia. La acción cívica, sin embargo, implicó riesgos significativos, ya que los opositores a ETA a menudo se convirtieron en objetivos del terrorismo.
Argómaniz es profesor en la University of St Andrews y ha dedicado su trabajo a examinar las respuestas a la violencia política. Su investigación pone en relieve el papel esencial de la acción civil en la construcción de paz y la prevención de futuros conflictos.
Con información de eldiario.es

