Expertos advierten que el consumo digital y las sustancias generan dependencia, transformando la forma en que las personas buscan gratificación y enfrentan el malestar.
En un evento llevado a cabo en la Ciudad de México, especialistas señalaron que la dinámica social contemporánea se caracteriza por una búsqueda constante de estímulos placenteros, impulsada por el impacto de las redes sociales, los alimentos ultraprocesados, el alcohol y el consumo digital. Esta tendencia ha derivado en una dependencia que, en muchos casos, sirve como mecanismo de evasión ante el aburrimiento o el dolor emocional, lo que a su vez ha aumentado la intolerancia a la frustración en diferentes grupos, especialmente entre los jóvenes.
Esta realidad refleja una transformación en las formas tradicionales de consumo de sustancias, ya que ahora los “drogas” llegan también a través de la vista, mediante contenidos visuales diseñados para captar la atención y activar dopamina en el cerebro. La tendencia a buscar placer inmediato ha llevado a una sociedad menos tolerante al malestar, donde desde conversaciones hasta experiencias cotidianas parecen insatisfactorias o pesadas, generando un círculo en el que el escape se vuelve la única opción para aliviar el malestar o la abstinencia emocional.
Reconociendo la magnitud del problema, los expertos subrayan la importancia de fortalecer la resiliencia emocional y promover un equilibrio psicológico capaz de enfrentar las dificultades sin recurrir a la gratificación rápida. La conciencia sobre cómo estas nuevas formas de adicción afectan el comportamiento y la salud mental resulta fundamental para afrontar los desafíos de una sociedad cada vez más hiperestimulada.
Este fenómeno, que afecta a miles de jóvenes en todo el país, continúa creciendo en un contexto donde el diseño de contenidos y estímulos apunta a captar la atención con fines comerciales y de entretenimiento, incrementando así el riesgo de dependencia digital y emocional.
