El director de Servicios Penitenciarios y Correccionales de El Salvador, Roberto Santana, cuestiona el modelo carcelario implementado durante la administración de Nayib Bukele. Según él, esta estrategia no es un sistema estructurado, sino una respuesta reactiva ante una situación crítica que no promueve la reinserción social de los reos.
Santana advierte que, sin una intervención dirigida, muchos de los internos podrían regresar a sus comunidades y retomar actividades delictivas, ya que estas áreas también presentan altos índices de violencia. El Salvador, junto a Guatemala y Honduras, se ha convertido en un punto crucial para la migración ilegal a Estados Unidos, lo que ha permitido el crecimiento de grupos criminales en la región.
La violencia en estos países es alarmante, alcanzando tasas de hasta 34 muertes violentas diarias en áreas como San Pedro Sula, Honduras. Esto ha llevado a los gobiernos a desarrollar estrategias penitenciarias enfocadas en combatir la inseguridad, por lo que en El Salvador se han adoptado medidas drásticas, como la construcción de cárceles de máxima seguridad.
A pesar de estas acciones, Santana destaca que estas medidas no son suficientes por sí solas. Subraya la necesidad de un enfoque integral para verdaderamente cambiar la situación de los reclusos. Según él, muchos de ellos volverán a los mismos barrios peligrosos de donde provienen, donde las pandillas dominan.
Una verdadera rehabilitación requiere la participación de especialistas en conducta y un ambiente de acompañamiento sin humillación. "La humillación solo genera más problemas; la clave es construir un sistema que promueva la convivencia democrática", concluyó Santana, quien ha sido parte fundamental de la reforma penitenciaria en el país.
Con información de hoy.com.do

